Memorama
Encuentra todas las parejas en el menor número de intentos
Repite la secuencia, que crece en cada ronda
Cuatro botones, uno más en cada ronda.
Tiempo0:00
Ronda1
Superadas0
Mejor—
Partida sin empezar.
El tablero ilumina un botón. Cada botón tiene su color, su forma y su sonido, para que puedas seguirlo aunque no distingas los colores.
Pulsa los botones en el mismo orden en que se han iluminado.
Si aciertas, la secuencia crece en un paso y vuelve a empezar desde el principio.
Un solo fallo termina la partida. Tu marca es la ronda más alta que hayas alcanzado.
Simon lleva desde 1978 haciendo lo mismo: enseñarte una secuencia y pedirte que la repitas. La dificultad no está en cada paso, sino en que la secuencia entera vuelve a reproducirse desde el principio en cada ronda, cada vez un elemento más larga.
Memoria secuencial y atención sostenida a la vez. Tienes que mantener un orden en la cabeza mientras sigues atendiendo a lo que ocurre en pantalla, y basta un despiste de medio segundo para perder el hilo.
Recordar diez elementos sueltos es prácticamente imposible; recordar tres grupos de tres o cuatro es mucho más fácil. Es lo que en psicología se llama chunking.
En la práctica: en vez de memorizar «rojo, verde, verde, azul, amarillo, rojo», memoriza «rojo-verde-verde» y «azul-amarillo-rojo». Notarás el salto en cuanto lo intentes de forma deliberada.
Dos apuntes más:
La mayoría se queda entre la ronda 8 y la 12. Pasar de 15 exige agrupar la secuencia en bloques en lugar de recordarla paso a paso.
Sí. Cada botón se distingue por color, forma y posición, así que el sonido es una ayuda más, no un requisito. Puedes silenciarlo desde el propio juego.
Sí. Cada botón lleva una forma distinta además del color, precisamente para no depender de distinguir tonos.
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Pulsa en cuanto cambie el color, ni un instante antes
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